Una de mero, dos de…
Carne, pescado o pan. Da igual. Cada vez que compramos de más “por si acaso” o no calculamos bien al cocinar o abrimos bolsas al ”tún, tún” compramos boletos para que mucha de esa comida termine en la basura. En concreto más de 134.000 t en 2025 en Nafarroa. Da que pensar.
¡Más de 134.000 t en Navarra en un año!
Salvando las distancias y teniendo en cuenta que es desperdicio y no alimento completo, esa cantidad sería suficiente para alimentar durante ese periodo de tiempo a casi 525.000 personas. Aunque hay muchos matices el resultado de la comparación es tan impactante, que nos lleva a reflexionar sobre un tema al que seguramente nunca le hemos prestado demasiada atención.
Y aún daría más que pensar si reconstruyésemos el viaje de esa manzana que acabamos de tirar porque está un poco “pocha”, desde el árbol hasta nuestro frutero.
Antes de llegar a nuestra casa ha necesitado agua, tierra, maquinaria agrícola, energía, envases, transporte, distribución y venta. Un largo recorrido, muchas manos y el impacto de una huella ecológica nada desdeñable y difícil de justificar, sobre todo, si la tiramos y no la acabamos comiendo.
OREKAN, desde su Área de Economía Circular lleva años trabajando e impulsando iniciativas y proyectos para disminuir el desperdicio alimentario.
Sarabe Arakama, Técnica del Área de Economía Circular de OREKAN, nos explica por qué es importante reducir el desperdicio alimentario y el proyecto piloto que se está desarrollando en un Colegio de Leitza para reducir el desperdicio alimentario en el comedor.